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2014 en discos

Por Omar Layús Ruiz (@NoLachus)

Es difícil –lo es cada vez más- pensar en un año de la industria musical en su globalidad. A diferencia de la economía, la política y otras artes donde hay años de transición, años de altas y bajas, resumir los años musicales o discográficos se torna cada vez más complicado porque los soportes ya no existen, al menos en su materialidad. No hay tal crisis, dirían. Desde un tiempo a esta parte se venden muchos CDs y vinilos que volvieron a hacer florecer de los ojos de los apreciadores y snobs de turno, y devastaron sus ahorros. ¿Qué hay para decir de este 2014 que agoniza en términos musicales? Un montón. Las bondades del mp3 quedaron en el olvido gracias a las plataformas de streaming, en las que muchos artistas nos dejan escuchar sus canciones y hasta incluso nos dejan bajar sus discos gratis. Como sabemos, el dinero no se agolpa en las cuentas bancarias de los artistas gracias a la venta de discos sino tocando en vivo, en los lugares más grandes que se pueda. Por eso buscan llegar a los oídos de los potenciales fans colgando su música en bandcamp o spotify, o cualquiera de las plataformas existentes. El mundo ya no es lo que era. Y la industria menos.

1. “They want my soul” de Spoon

Octavo disco de la banda liderada por Britt Daniel, con una de las discografías más parejas de los últimos años. Cuatro años después de Transference (2010) el cuarteto texano pela otro trabajo lúcido y contundente, con gestos folk pero esencialmente eléctrico. Después del que fue quizá su disco más exitoso, Spoon vuelve montado sobre 10 pequeños clásicos en clave de indie rock americano que se coquetean con pasajes melódicos y pequeñas incursiones electro, entre los que se destacan “Do you”, “Rainy taxi” y la homónima y guitarrera “They want my soul”. Otro gran golpe del viejo y querido rock de guitarras.

2. “Everyday robots” de Damon Albarn 

Con la melancolía como motor creativo Damon Albarn sale a pista con su primer disco solista. Everyday robots es otra de las pruebas de sus capacidades infinitas para producir, componer y colaborar en todos los flancos. El disco encierra doce tracks (incluye otras dos en su ediciòn iTunes) áridos, de panoramas desoladores y pulso taciturno. Gemas como la homónima “Everyday robots”, esa balada arrolladora que encadena dos canciones en una como es “You and Me” acompañado por Brian Eno y la esperanzadora “Heavy seas of love” muestran a un Albarn reflexivo, fuera de los plásticos hiteros de Gorillaz y quién sabe qué relación con sus compañeros de Blur.

3. Playland” de Johnny Marr

Segundo trabajo en dos años para Johnny Marr. Después de aquel show inolvidable en la edición local del Lollapalooza que quedó imprimido en nuestra memoria para siempre, el ex The Smiths presentó al sucesor de The Messenger (2013) en octubre bajo el nombre de Playland, su segundo trabajo como solista, un disco ágil y virtuoso, con grandes canciones que siguen demostrando porqué el sonido de su ex grupo alcanzó límites insospechados. Canciones como “Easy money”, “Candidate” y “Back in the box” son varios de los puntos fuertes de un disco completo.

4. “Love letters” de Metronomy

Con “The English Riviera” (2011) Metronomy había descubierto la canción pop perfecta. Sin embargo, a principios de este año redobló la apuesta con “Love letters” un disco que le gana en complejidad a su predecesor pero que con las escuchas se va tornando luminoso e inspirador. Grabaciones analógicas, cajas de ritmos y la cadencia del genial Joseph Mount condensan una pieza pop que permanecerá años luz en nuestros reproductores. Canciones como “”The Upsetter””que abre el disco con una vieja caja de ritmos italiana como la que usaba Moroder, para luego inundar el ambiente con un mar de cuerdas acústicas, la maravillosamente pop““Love letters”” y ““Month of sundays”” ya son clásicos de nuestra era.

5. “Lazaretto” de Jack White

Jack White solo bien se lame, cambiò el rojo y el blanco de sus antiguas formaciones por el azul, y continúa en la buena senda del blues rock noqueador. Allá por principios de junio apareció el segundo trabajo solista de nuestro Willy Wonka favorito. Otro golpe al mentón hecho de once canciones que encierran baladas en clave country, pianos endiablados y guitarras en llamas. White pisa fuerte en lo que mejor le sale mientras excarba en las inmensidades de la historia de la música norteamericana, edita vinilos de comportamientos sobrenaturales en su sello Third Man Records y por suerte, visita nuestro paìís el año que viene. Imposible no escuchar “Three women”, la homónimaLazaretto, la pequeña suite instrumental “High ball stepper” y “Alone in my home” que vuelve imposible imaginar al gran Jack estirando las piernas por su inmenso rancho.

6. “Wig Out at Jagbags” de Stephen Malkmus and the Jicks

Te doy hasta que Stephen Malkmus saque un disco malo” sería un gran meme. Sobre todo después de la salida de “Wig out at jagbags”, la formidable sexta entrega del ex-cantante de Pavement a bordo de The Jicks. Después de dos discos imperdibles como “Real emotional trash” (2008) y “Mirror traffic” (2011) el guitarrista de Portland sigue en la buena senda de las canciones del rock clásico americano, sutilmente ambientadas, con guiños al lo-fi clásico de su ex banda.

7. “Morning Phase” de Beck

El nuevo disco de Beck no sólo marcó su regreso después de un silencio discográfico (o por lo menos en su discografía “oficial”) de cuatro años abierto con “Modern guilt” de 2008, sino también su regreso a una tradición acústica que hermana a su más reciente producción con “Sea change”, su aclamado trabajo de 2002. Escrito nuevamente en clave melancólica, el rubio californiano había empezado a bocetar las primeras ideas en 2005 para retomarlas en 2012 y finalmente estrenar “Blue moon”, el  primer corte del álbum, que fue presentado recién empezado este año. Son 13 canciones repartidas en casi 50 minutos en las que se destacan, además de “Blue moon” y “Walking light” que sirvieron como primeros sencillos, la sombría “Wave” y la suave y cadenciosa “Don’t let it go” donde Beck canta: These are some faults we found, Hollowed out from the years, Don’t let them wear you out, Don’t let them turn your mind inside out” para enterrarnos en un mar de melancolía.

8. “Lullaby… and the Ceaseless Roar” de Robert Plant

Una seductora mixtura entre ritmos, géneros que se desprenden de las entrañas de la música norteamericana, percusiones africanas, banjos, kologos, violines, rittis, acústicas y programaciones que lanzan loops hipnóticos por doquier con más que la suma de las partes que componen el nuevo trabajo de nuestro querido Robert Plant, quien suma a los The Sensational Space Shifters para entregar un trabajo primitivo, con ese aire de bluegrass que supo juntarlo alguna vez con Alison Krauss en aquel maravilloso “Raising sand” de 2007. Lullaby and… The Ceaseless Roar” es un disco imperdible, repleto de canciones experimentales, donde los géneros se cruzan por cada uno de los doce tracks que lo componen. El año que viene Robert Plant visita nuestro país. A agendar.

9. “World peace is none of tyour business” de Morrissey

La magia sigue intacta, amigos, y parece eterna. Tres años después de “Years of refusal”, la edición de su autobiografía el año pasado en la que no quedó muñeco con cabeza, Morrissey vuelve luego de giras canceladas, rumores sobre enfermedades terminales que finalmente resultaron ciertos, a los que Moz declaró hace unos meses “Me han raspado tejidos cancerosos en cuatro ocasiones ya, pero qué más da. Si me muero, pues me muero. Y si no, pues no”. Esta vez grabado en la Provenza Francesa, y producido por Joe Chiccarelli –que este año también produjo “They want my soul” de Spoon, como dato) “World peace is none of your business” es una declaración de principios, un grito desesperado por amor y paz en todas las formas posibles.  En la senda de “Vauxhall and I” (1994) –considerada la obra maestra de su período solista-, la nueva obra de nuestro ermitaño misántropo predilecto pisa fuerte con canciones como la que le da el nombre al disco, la épica “Neal Cassady drops dead”, “Iastanbul” y “Scandinavia” una obra grandilocuenta que ya formaba parte de algunos de sus sets en vivo y que aparece en la edición de lujo del disco, que le agrega otras 6 canciones a la edición normal.

10. “Sunbathing animal” de Parquet Courts.

Imposible encerrar la propuesta musical de Parquet Courts en una sola canción. “Sunbathing animal” es uno de los discos más ciclotímicos y formidables de este año. La banda comandada por Andrew Savage pasa del punk melódico a las baladas acústicas y de ahí se mete en pasajes con actitud rockabilly sin que se les mueva un pelo. Precisión y desenfado para una de las revelaciones de 2014.

Discos de 2014 que hay que escuchar

Thom Yorke – Tomorrow modern boxes

Thurston Moore – The best days

Weezer – Everything Will Be Alright In the End

Jeff & Spencer Tweedy – Sukierae

Blonde Redhead – Barragán

The Kooks – Listen

Interpol – El Pintor

Los Alamos – Luces blancas

Humo del Cairo – EP1 Preludio

Acorazado Potemkin – Remolino

Alt J – This is All yours

Pixies – Indie Cindy

Mehliana – Taming the Dragon

The War On Drugs – Lost In The Dream

The Black Keys – Turn Blue

The Flaming Lips – Peace Sword

Swans – To Be Kind

Caribou – Our love

Medeski Scofield Martin & Wood – Juice

Tom Petty and the Heartbreakers – Hypnotic eye

J Mascis – Tied to a star

Diosque – Constante

La Roux – Trouble in Paradise

Intrépidos Navegantes – Conecta al sol

Kasabian – 48:13

Klaxons – Love frequency

D.I.E.T.R.I.C.H. – Providencia

Las Ligas Menores – Las Ligas Menores

Morbo & Mambo – Boa

Mac de Marco – Salad days

A Sunny Day in Glasgow – Sea When Absent

Leonard Cohen – Popular Problems

Future Islands – Singles

Bruce Springsteen – High Hopes

Elbow – The Take Off And Landing Of Everything

John Frusciante – Enclosure

Tony Bennet & Lady Gaga – Cheek to Cheek

Johnny Cash – Out Among the Stars

Karen O – Crush Songs

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