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Batalla de Salta, feriados de Cristina, chipacos y nosotros

Por Juan Leopoldo Ramos –

“La memoria, me resulta complicada,

no me acuerdo, ni de las cosas que leí”

Luis Alberto Spinetta

El 20 de Febrero de 1813 metía la tercera batalla al hilo el Ejército del Norte al mando del General Manuel Belgrano contra las tropas realistas –traían el horror de Lo Real a los “herejes” de la Sudamérica.  Piedras, Tucumán y Salta. Tres batallas. Tres actos para el proceso emancipador de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de la Sudamérica.  Bien. No, magnífico.

Dos preguntas, al menos, guían esta reflexión: una particular, ¿qué es esta expresión de “hoy es feriado de Cristina”? Y otra general, ¿cómo se reciben los feriados?

En mi testimonio no habrá otro gobierno con la voluntad de escindir la cotidianidad para jalonar el calendario, erigiendo un puntal contra la mala memoria del fulgor inaugural de la Patria. O tal vez no haya habido chance de una conmemoración centenaria para otros. O tal vez haya que escarbar en la fecha del centenario en rigor y ver qué onda. No lo hice. Pero sí puedo testimoniar, en la ¿era? del furor de publicar cómo estamos hoy, eh.

Un chango le dice a otro mientras el chipaquerito hace unos mangos en el cuasiexcepcional  día santiagueño nublado con fresco del bicentenario de la expulsión realista: “todos contentos con el feriado de Cristina… meta feriados meta joda nomá’ aquí”, mientras el humilde hacedor de deliciosas tortillas de Urquiza y 25 de Mayo (no, no es candonga que esos significantes cerraban o abrían la escena de ribete épico) los miraba un poco agotado en cenit vespertino.

La Batalla de Salta –en este caso– es para ¿gran parte? de la población una forma de “joda”, de promover el turismo o de hacer una siesta o de lo que sea. Esto algunas otras preguntas: ¿la supina ignorancia domina la cuestión? ¿La política partidaria anula la celebración? ¿La memoria resulta complicada de lo leído/recibido? ¿No existe la recepción de la gesta patriótica salteña? ¿Existe un significante patriótico?

Hay mucha gente saliendo de punta contra la presencia de feriados, creo que debe haberla habido siempre. No creo que se circunscriba a los antagonistas del gobierno exclusivamente, a su política económica, según Alfredo Zaiat mal llamada “modelo”,  de consumo interno facilitada en pasajes del año por feriados puente, por ejemplo.

Si entonces corremos la hipótesis anti-K, nos queda una planicie despejada en la que no podemos menos que alzar el guante que recoge una producción del espíritu argentino en la que Lo Patrio está menoscabado, olvidado, no registrado.

Personalmente creo que la colonización de las ánimas por los sectores reaccionarios y neoliberales, destilando, infiltrando esta corrupción del significante de la Patria en el consciente colectivo del país, de Santiago del Estero, de nuestra ciudad, es el proceso de fondo. O uno de ellos. Y uno de sus efectos es esta posición como de rechazo ante el alzamiento de la memoria. Porque no sé si alguien se enojará por no trabajar. Sí y no. Pero hay un olor a rechazo, a disgusto. O no lo hay pero lo percibo.

Siento ahí como un rechazo al significante patrio, ¿qué podría llamarse tal cosa, significante patrio? Tal vez el conjunto imperfecto, abierto siempre abierto, de sentidos sobre ese pasado en el que nuestro terruño fue defendido con la vida-o-la-muerte de las aspiraciones del espíritu europeo (sostenido por los de afuera y por los de adentro) que pretendía disponerlo; defendido para constituirlo hacia adelante con ley fundamental, bandera, moneda, himno y provincias y un nombre y un flujo permanente de experiencias sobre las que hacerse en un habla.

Entonces que un punto crucial en esa constitución como el del 20 de Febrero de 1813 sea recibido como un antojo de la “Kretina” –pero tal vez también otrora del “Patilludo”, etc. – es una cachetada al honor de la memoria debida y una extracción en el tejido de la civilidad.

Los motivos que nos conduzcan al móvil que promueve esas formas de captar Lo Patriótico pueden conducirnos hasta la gran malla de los espíritus colonialistas o hasta la gran ignorancia de los desmembrados espíritus de la educación minada. En ambos casos fracasó la Patria y triunfo el Afán Colonial. No recordamos, no sabemos, no defendemos. Cedemos. Cedemos íntima y públicamente, cedemos.

La ley N° 26.206, la Ley de Educación Nacional, sancionada en 2006, en su Título VI sobre la calidad de la educación, artículo 92 sobre los contenidos curriculares comunes a todas las jurisdicciones del sistema de educación argentino, establece en su inciso “a”: “El fortalecimiento de la perspectiva regional latinoamericana, particularmente de la región del MERCOSUR, en el marco de la construcción de una identidad nacional abierta, respetuosa de la diversidad.”

Este punto debería conformar un resorte para una nueva educación argentina en la que se subvierta el injusto lugar asignado a la transmisión de los procesos de nuestra historia hacia unas nuevas elaboraciones del significante de Lo Patriótico; en virtud de las cuales la mención, la habitación de una fecha épica pueda helar los huesos, fortalecer los lazos, abrazarnos de otra forma, tal vez.

Otra recepción es posible porque otros aires circundan. Aunque no haya una aspiración carnal a honrar a las gestas como la de Salta, como sí lo prescribe el sagrado libro de los judeocristianos para padre y madre, es posible otra educación.

Valgan las palabras del poeta para los changos que se iban a morfar el chipaco y para nos, los hijos actuales y los futuros posibles del suelo santiagueño y de la nación toda:

“Después de todo tu eres la única muralla
si no te saltas nunca darás
un solo paso”

• Revista CABEZA

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