Inicio Cultura Entrevista. Un desencuentro con Vero Corrales

Entrevista. Un desencuentro con Vero Corrales

Por Omar Layús Ruiz (@NOLachus)

Los teléfonos de Vero Corrales son un dolor de cabeza. Uno, el móvil, no tiene señal y cada vez que la llamo suena dos veces y me manda al contestador. Característica de Tucumán + mala legislación de telefonía móvil = agujero. El otro, el fijo, acusa que el número no pertenece a un usuario en servicio. Después de varios intentos decidimos posponer para el siguiente día. Quedo sentado con la notebook sobre las piernas -frente al microondas- a centímetros del iPad donde pensaba grabarla. Al lado está mi celular, y al lado el inalámbrico. Todo enchufado estratégicamente en un rincón de mi cocina, por la poca carga de las respectivas baterías. Con mis rodillas apoyadas en el lavarropas, saboreo la derrota.

A las 6 de la tarde del otro día nos cruzamos en el chat de facebook, para cumplir con lo pactado por la misma vía la noche anterior cerca de la una y media de la mañana. Intento de nuevo con el celular, pero otra vez el contestador. Pruebo con el fijo, y milagrosamente funciona, aunque adorna el sonido una interferencia que suena a que algún cable está flojo. Ya era. Tiene la voz grave, poco usual para la chica de su edad. Suena impaciente por contestar. Yo también lo estoy. Demasiado desencuentro para al final de todo evitar las preguntas convencionales del entrevistador raso, y eludir a como de lugar la derrota cultural de preguntarle por qué pinta chicas en tetas, se pinta.

Su trabajo hace ruido en diferentes niveles. El estilo caótico y desprejuiciado que ruge desde las superficies de los cuadros es la excusa perfecta para cumplir con su necesidad de mostrar la fuerza de un género, su género. Nada es casualidad aunque puede que cueste al principio la asociación de elementos que pertenecen a una cultura que casi se me escapa. Como Lady Gaga, como Tan Biónica, este tipo de urgencias artísticas tienen que ver con un mundo de plástico brilloso que desconoce cánones y estructuras, que reniega de los dogmas de la patria demagoga y se sumerge en las aguas de una generación pulgar a la que poco le interesan los revisionismos de lo globalmente canonizado. La obra de Vero Corrales grita desde los colores flúor de esas calzas que se usan ahora y el multitasking de rostros de diferentes etnias. Desde lo ecléctico y lo autorreferencial. Hacia ahí vamos.

Imagen

En muchas de tus obras sos tu propio protagonista ¿Por qué?

En realidad yo dibujo a Veroline, que vendría a ser yo pero como artista. Lo tomo como algo personal, por mis estados de ánimo, por lo que me pasa.

¿Veroline vendría a ser como una suerte de alter ego?

Sí. Hay una lucha constante con mi personaje, como un desencuentro. Somos como personas o personajes distintos, es complicado de explicar. Es raro. Como que Veroline es la artista y yo soy la realidad.

¿Y vos sos vos en qué momento? ¿Cuando estas cerca de tu obra? ¿Cuando la pintas? ¿Cuando la exhibís?

Cuando empiezo a imaginar

¿Y cuando la obra está terminada quien sos?

… y, cuando está terminada soy yo, Vero Corrales (Risas)

En tu trabajo hay un cruce evidente entre lo físico -que no necesariamente aplica en los patrones de lo “estéticamente bello”- y lo erótico ¿cuál de las dos cosas tiene más peso?

Tiene más peso lo erótico. Yo digo que para mi cualquier estado físico me parece bello. Cualquier cuerpo puede ser erótico. La música. Provoca sexualidad.

575838_492957507419734_1695494948_n

Para no hablar de técnicas ni estilos: Con el paso del tiempo el arte ha sido vehículo de mensajes políticos, estéticos, religiosos, culturales. ¿Cuál es el mensaje del tuyo, de tu expresión?

Quiero demostrar a la mujer fuerte, la que está orgullosa de como es. Segura. Los desnudos son por eso. Para demostrar que la mujer se siente de esa manera y no como algo vulgar. Me embola la gente, los amigos que se burlan de que dibujo minas en tetas. Hace poco fui a la casa de una abuela en el campo, y puse algunos cuadros para que la gente mire, para ver qué onda.  Mis tíos me decían que cómo puedo poner eso ahí, que la gente va a pensar que esto es un cabaret, un burdel, como haciéndome burla. Entonces agarré los cuadros y los puse en un corral donde había unos chanchos, y les saqué unas fotos, como para yo burlarme de todo eso (Risas).

A mi me dio la sensación que vos querías mostrar era que el arte podía llegar a cualquier parte, y que no necesariamente tenía que ser una sala de exposiciones…

Si tal cual. También. Algo de eso estamos armando con un grupo de chicos. La idea del grupo es llevar el arte a lugares no convencionales, sino a lugares como el super, el mercado, la cancha, los barrios, el campo.

Una intervención…

Claro. Eso quiero hacer con este grupo. Ojalá se de. Que no sea solamente en galerías o museos, sino en cualquier lugar, para cualquier persona. Me importa lo que piensan. En Santiago no se da mucho eso. A las personas les parece raro.

549024_496049020443916_1734804016_n

Les puede llegar a chocar la temática de tus obras…

Si, sé que chocan.

¿Y cómo te llevas con eso?

Bien, si tomo lo que me dicen, pero mucho no me importa. Yo me divierto de esa manera. Me gusta provocar. Yo creo que el arte tiene que provocar, llegar a las personas.

En tu obra aparecen, por ejemplo, Kermit de los Muppets -personaje que funciona, entre otras cosas, como metáfora de la negación del compromiso amoroso- y Rigby de The Regular Show, más arrogante, impaciente, inmaduro. ¿Cuánto hay de autoreferencial o autobiográfico?

Bueno, todo eso soy yo. (Risas) Me gustan los dibujitos. Lo veo como algo inocente, por así decirlo. Me gusta la mezcla de inocencia con lo sensual. Me gustan los personajes. Me guste representar a la rana René como persona.

58115_503168463065305_1202440924_n

¿Cómo te llevás con los cánones del arte consagrado?

Me gusta. Tengo un gusto variado. No reniego de lo tradicional. Tengo respeto por eso. Me gusta mucho lo conceptual. Veo eso y me gustaría hacerlo cuando pueda. Estoy como en una búsqueda.

¿Estás en alguna etapa en particular?

¡Búsqueda! (Risas) No tengo un estilo identificado. Estoy ahí, probando varias cosas. Soy muy variada en ese sentido. También hago escultura. Ahí se me complica, en eso estaba pensando hoy. Me gustaría hacer (en escultura) algo que se mezcle con la temática de lo que hago.

Vi que estas esculpiendo una gorda

¡Sí! Eso es lo más cercano que tengo a lo que hago. También hay una (escultura) de madera que mezclé con un dibujo. Pero tengo esas dos cosas nada más referido a lo otro que hago. Me está costando eso. Busco unir, complementar todo.

¿Hay un límite?

No, yo creo que no, pero cuesta. Plantear las cosas hasta llegar al producto final. No pienso mucho en vender, creo que pensar en eso no me hace bien. No pienso en eso a la hora de crear. Pinto porque me hace bien. Cuando me siento mal, pinto (Risas). Es como una descarga, pienso. No sé si está bien. Es como que vomito todo.

529317_470933616288790_269202801_n

Pero si tenés fotos con tus obras…

Sí, pero eso lo empecé a hacer este año. El año pasado no lo hacía. Después de aparecer en programas de tele me empecé a animar. Supongo que me sirve. Hay gente a la que le gustan mis obras y me escribe cosas buenas sin conocerme. Por ahí me cuesta exhibirme un poco, mucho no le gusta eso a mi papá. Parezco un poco fría, pero no me gusta mostrarme tanto en persona. Salí en la tele pero quería que sea algo anónimo. Que sea el personaje nada más. Eso de subir fotos, al principio, no quería.

Tu página de Facebook tiene muchos seguidores…

Si, me parece raro, pero me gusta. Que la gente de sus opiniones. Te alientan. Te dan ganas de seguir adelante. Está bueno porque no se le dan muchas posibilidades a la juventud. No hay muchos lugares para exponer. Sí hay un lugar donde quiero hacer una exposición, pero están siempre los mismos.

Santiago tiene algo de elitista en esta cuestión de solo darle lugar a los consagrados…

Sí, eso es lo que no me gusta y lo vivo diciendo. Tendrían que darle más bola a la juventud. Alentarlos. • Revista Cabeza

Compartir

1 Comentario

  1. Esta buena la entrevista. Esta chica creo que destaca lo que es el espíritu de unos cuantos que queremos ser muchos: instalar el desfasaje. Generacional si quieren, ideológico si quieren.
    Hablo de algunas caracteristicas de nuestro espiritu:
    inconvencionalidad, provocacion, apertura.

    Cuando ella plantea “Si tal cual. También. Algo de eso estamos armando con un grupo de chicos. La idea del grupo es llevar el arte a lugares no convencionales, sino a lugares como el super, el mercado, la cancha, los barrios, el campo.” nos encontramos en salir de la convencionalidad de los lugares de produccion/mostracion/critica/produccion superadora. Se debe agitar lo que se quiere mover, si no no va.

    Cuando dice “Yo creo que el arte tiene que provocar, llegar a las personas.” refiere el convite de la provocacion q nos anima desde el dia 0. Sin provocacion no habra mas que evocacion, y de lo peor que es la queja y su funcion en la estasis intelectual en la q nos hallamos.

    Cuando refiere “Está bueno porque no se le dan muchas posibilidades a la juventud. No hay muchos lugares para exponer. Sí hay un lugar donde quiero hacer una exposición, pero están siempre los mismos.” vamos desde Cabeza a diferir la postura parcialmente: no se nos habrá dado nada. Con Freud replicaremos la dicha de la sintaxis del esfuerzo. Tenemos que crear lo q seria el siguiento elemento, la apertura.

    “-Santiago tiene algo de elitista en esta cuestión de solo darle lugar a los consagrados…
    -Sí, eso es lo que no me gusta y lo vivo diciendo. Tendrían que darle más bola a la juventud. Alentarlos.”

    Los consagrados a lo sumo deben presentar una localizacion del tiro, un blanco o un gris sobre el que disparar como se hace con un arma tanto como se hace para rajar hacia lo mejor.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here