Inicio Panorama Ahí está el Papa

Ahí está el Papa

Por Omar Layús Ruiz (@NOLachus)

I

La historia está pasando frente a nuestras narices, la cuente quien la cuente aunque generalmente la cuentan los que ganan, los que llegan, los que un día quisieron ser y lo son. La historia está pasando frente a nuestras narices y como la mayoría de las veces lo que no importan son los hechos, sino las interpretaciones, los discursos construidos, los de un lado y del otro y los que saben bien navegar por las aguas del reaccionarismo más recalcitrante, el cortesanismo desesperante y una demagogia propia de alumno de secundaria con el pecho inflado después de haber visto por primera vez La noche de los lápices.

II

Podemos como nadie, o como aquellos países que alguna vez tuvieron uno, meternos en las cuestiones domésticas del representante en la tierra del jefe de jefes. Ahora hay un Papa porteño, hincha de San Lorenzo, peronista nacionalista de centro ex Guardia de Hierro, jesuita, austero, que le gusta tomar mate, que viajaba en subte escapando de los transportes oficiales, que se despertaba todos los días a las 5 de la mañana para cruzar Plaza de Mayo y comprar los diarios para leerlos de punta a punta. La gente de los otros países no lo sabe y tampoco le importa, a nosotros sí.

BFZsUTdCQAA73x5 (1)(Foto: Christian Libonatti @libonatti)

III

Antes de ser Papa, el Papa es un cuadrazo bancando a la Fundación La Alameda, o refugiando al padre Pepe en Añatuya después que éste fuera amenazado de muerte por los vendedores de paco de la Villa 21 de Barracas. El Papa es medieval cuando dice que a los gays los controla el diablo. El Papa es cómplice de la dictadura por haber entregado a dos sacerdotes tercermundistas para unos, y haberse juntado con Massera para negociar el rescate de éstos, para otros. El Papa no tuvo nada que ver con la dictadura según Fernández Meijide, pero le faltó coraje para enfrentarlos según Pérez Esquivel. El Papa tuvo nexos con los milicos según Verbitsky. El Papa le viene bárbaro a la oposición, dicen, pero no es así. Nos viene bien a todos. “A ver si el orgullo nac&pop se corre un poco para ver el horizonte” deja pensar el Turco Asís. De todo esto está hecho el Papa, de todos estos matices como argentino que es y somos. Oscuro e iluminado, político y con cara de bueno. El Papa no es Mugica ni Angelelli, pero tampoco es Ratzinger. El Papa perteneces al ala más combativa de la iglesia, pero no deja de ser el Papa, con todo lo que una doctrina de más de mil años acarrea.

IV

El Papa es el Maradona de la fe católica, o Messi para ser más actual. Es Ginóbili, es Fangio, es Monzón tirando a la lona a Nino Benvenutti, quien caía como un saco de papas. El Papa es Delfo Cabrera, es Crismanich, es Gaby Sabatini. Francisco comparte nacionalidad con los que dicen “Maradroga”, “La Mancha de Robando”, “Cumpa”, “Kerner”, “Tristelme”, “Delpecho”, o “De cajón”, frase nefasta usada por los militares para hacerles entender a los conscriptos que hay cosas que se debe hacer a como de lugar. Con todos esos. Viene del fin del mundo, o va del fin del mundo, según sus propias palabras. El Papa se tomó un avión a Roma sin saber que no lo iban a dejar volver.  El Papa es nuestro, con su profunda fe y esperanza, con una filosofía que pretende la felicidad del pueblo, como el peronismo, ni más ni menos. El Papa es Darín o Alfredo Alcón. No está más a la derecha que Scherer, el candidato brasileño que perdió con Bergoglio.

Te ganamos, Brasil, y el año que viene te vamos a ganar con el Maracaná hasta el pecho.

V

“Hay religiosos respetuosos de los que no creen o creen diferente” me dijo ayer Bruno Bimbi, gay, ateo, militante y autor del libro “Matrimonio igualitario”. Un tipo con el que me identifico porque le molestan tanto los que le dicen “Kretina” a la presidenta y “Larrata” al fundador de Página/12. Esa pequeña idea resuena en mi cabeza como un hipertexto furioso que me explica muchas cosas y me ubica donde me siento cómodo, con aire.

Después del intercambio de tuits, Bruno me mandó a leer a Carlo Maria Martini, el papa que no fue. Un ateo me mandó a leer a un cura. Sí.

VI

La gente está feliz, le pese a quien le pese. Como escribió (perdón por la cita) Jorge Drexler: la máquina la hace el hombre y es lo que el hombre la hace con ella. Los argentinos amamos caretearla, y cómo no vamos a caretear a Bergoglio, nuestro papa en la Formula 1, en la NBA, en las Grandes Ligas. El gol de chilena del Enzo a los polacos.

Ahí está sentado Francisco, el papa argentino, que para nosotros antes de ser el Papa va a ser argentino aunque para los 1.500 millones de católicos ahora el Papa es de todos. Andá a sacarle a los mexicanos que el Papa es latino. Andá a pedirle a los peruanos, colombianos y venezolanos que no digan que el Papa es sudamericano, como ellos. Hasta Nicolás Maduro, quien será presidente de Venezuela dentro de unas semanas, aseguró que el comandante Chávez influyó en la elección del Papa sudamericano.

Así  como no existe la música gay sino los usos gay de la música, ahora existe un Papa argentino y existen los usos argentinos del Papa. Gran parte de toda esta puja por el pasado, presente y futuro del Papa está regada por el clima de época. Nadie tiene la culpa. En Facebook nos tiran fotos falsas y citas bibliográficas verdaderas. El microclima tuitero nos come la cabeza por su lado. Sin embargo el Papa está ahí, y cuando venga, muchos van a hacer cola por ir a verlo. • Revista Cabeza.

Compartir

6 Comentarios

    • Los jesuitas pusieron siempre la política por delante de la filosofía. Nacieron como soldados y demostraron su distancia con el conservadurismo doctrinario. No es idea mía que Bergoglio haya estado en permanente relación con los sacerdotes tercermundistas y los curas villeros. De todos modos esa conclusión no es mía, es una de las tantas opiniones que componen ese párrafo. Saludos, Omar.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here