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Me gusta estar de nuevo acá

El Mató a un Policía Motorizado
“El Tesoro”
Discos Laptra, 2017
por Omar Layús Ruiz
Es la segunda vez que El Mató a un Policía Motorizado, la banda emblema del rock autogestivo argentino, apela al recurso de lanzar canciones en la previa de la salida de uno de sus discos. Como cuando “Violencia” en 2015 anticipó a “La dinastía Scorpio”; “El tesoro” viene a calmar la ansiedad sobre el inminente nuevo trabajo discográfico del quinteto de la ciudad de La Plata.
Desde hace un día el esperadísimo nuevo material de El Mató suena en las redes. Grabado entre los meses de enero y febrero de este año en los estudios Sonic Ranch de Texas (EEUU) bajo la atenta tutela de Eduardo Bergallo, “El tesoro” ofrece un viaje que evidencia un punto de inflexión en el proceso creativo de la banda que, además del trabajo sobre las estructuras narrativas y armónicas, los alejó de aquellos sonidos más progresivos y distorsionados.
“Perdón si estoy de nuevo acá, pensé que habías preguntado por mí”, canta Santiago “Motorizado” Barrionuevo arriba de un hermoso descenso de semitonos, envuelto en la desmesura del vacío romántico mientras se hamaca en una línea de bajo hipnótica que sirve de colchón sonoro al pulso guitarrero de Pantro Puto y el Niño Elefante. Emergen en este primer track programaciones, cajas de ruidos, sintetizadores y hasta incluso una marimba que como parte del nuevo mapa sonoro de los platenses, decora con atino una de las composiciones más conmovedoras de Santiago Motorizado, quien contó en una revista hace algunos meses, llegó por primera vez al estudio sin el total de sus las letras compuestas.
¿Qué Apocalipsis soñará Barrionuevo que el destino tiene ideado para nosotros? ¿Qué imaginarios acerca del fin del mundo viven en su cabeza? Lo cierto es que quienes crecimos a la sombra del año 2000 nos formamos, en mayor o menor medida, la idea de que el final estaba cerca. Una sensación que vuelve a la cabeza cuando Barrionuevo canta “Voy a quedarme un poco acá, cuidarte siempre a vos en la derrota, hasta el final”, rememorando aquellas instantáneas desoladas en las que pareciera, no quedaba otra cosa que el inevitable final, de la misma forma que en “Mi próximo movimiento” (“Día de los muertos”, 2008) cantaba: “Voy a subir al techo a ver, a mirar el desastre bajo la luz de la luna gigante”.
Sin embargo, algo parece quedar escondido en las ruinas de este nuevo amanecer cuando Motorizado canta: “Las mañanas y las noches van a ser todas para vos” en “Madre”, canción que termina por mostrar la etapa más experimental del grupo platense, desmembrado por completo todo lo hecho hasta aquí: una cortina de sintetizadores y samplers monocordes que conducen el trayecto hasta “Postales negras”, canción instrumental apoyada en el tempo ajustado de Doctora Muerte, en la que reluce nuevamente la incipiente experimentación de alta fidelidad.
Es evidente en los escasos diez minutos que encadenan una a una las puntadas de este viaje cómo las gruesas capas del espíritu lo-fi que cubría sus trabajos anteriores van cediendo para abrazar un rumbo de experimentación apoyado en un sonido de hi-fi cortesía de uno de los complejos de grabación más grandes del mundo. El Mató a un Policía Motorizado tantea y más en un territorio ajeno, rodeado por las áridas planicies del desierto norteamericano, sin perder un gramo de ese encanto que los convirtió en una de las referencias ineludibles del rock argentino de los últimos 20 años.

 

 

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